Opinión
Estado de México
20 de Febrero de 2017

 

@AlexRdgz

 

El registro de la panista Josefina Vázquez Mota como precandidata al gobierno del Estado de México no es un dato anecdótico ni una noticia dominguera: perfila lo que será una muy competida e interesante elección de la que pueden salir infinidad de señales para la contienda presidencial del 2018.

¿En qué radica la importancia de este proceso, ya en marcha? Enumero algunas razones:

1.- Es el estado natal del actual Presidente de la República, cuya administración al frente del gobierno local fue la catapulta para proyectarlo hacia la Residencia Oficial de Los Pinos. No necesariamente su resultado determinará el de los comicios presidenciales –no fue así en 2000 ni en 2006- pero una derrota tricolor sería un muy duro golpe a la ya muy lastimada fisonomía pública del partido en el poder

2.- Con más de 15 millones de habitantes y la mayor densidad poblacional del país, constituye además la principal reserva electoral (número de personas en posibilidades de votar), aún por encima del Distrito Federal y de Veracruz.

3.- La elección de mediados de este 2017 constituirá la prueba de fuego para ver si el impresionante crecimiento de Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador, se mantiene franco y no sufre un golpe de realidad que detenga su ascenso desde que logró su registro.

4.- Según los primeros sondeos, ya con candidatos no oficiales pero que sin duda estarán en la boleta electoral, hablamos de una elección de tercios con un fuerte candidato oficial que recibirá todo el apoyo del gobierno federal y de su partido, el PRI; una candidata hasta hace poco tiempo desconocida pero que ha contado con la compañía constante de López Obrador, el político con más recordación popular en el país luego de casi 18 años en campaña; y, a partir de ahora, otra mujer que sí cuenta con proyección nacional propia porque ya fue candidata presidencial hace 6 años.

En fin, parece que Alfredo del Mazo, Delfina Gómez Álvarez y Josefina Vázquez Mota se disputarán los votos en un vasto y diverso territorio claramente dividido también en 3: el valle de Toluca y Atlacomulco, de tradición priísta; el corredor industrial y de clases medias y altas del poniente del Valle de México, que ya fue panista en su mayoría; y las populosas y extensas áreas metropolitanas del oriente del centro del país, ya dominadas alguna vez por el hoy decadente PRD.

Competencia de tercios en todos los sentidos, pues, que pondrá a prueba precisamente 3 cosas: la posibilidad –para muchos remota- de que el priísmo ratifique la supremacía lograda durante la gubernatura de Peña Nieto; la vigencia de aquellos 12 millones de votos que logró Josefina a nivel nacional hace 6 años; y la confirmación o el desmoronamiento del avance de Morena.

Pero no son estos los únicos factores que incidirán en el desarrollo de este crucial episodio político. Y aquí otra trilogía:

1.- El papel del gobierno federal –que ya no es compacto sino todo lo contrario- y de figuras clave como Luis Videgaray o Miguel Angel Osorio Chong.

2.- La duda de que a Vázquez Mota le retiren apoyos a la mera hora, tal y como ocurrió en el 2012 pero ahora probablemente boicoteada por el exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, aspirante presidencial que compite con el Presidente del PAN, Ricardo Anaya, y la exprimera dama Margarita Zavala.

3.- Lo interesante de ver si López Obrador ha recuperado simpatías en el otrora corredor amarillo de Texcoco, Los Reyes La Paz, Nezahualcóyotl y Chalco, que sin duda le redituarían una buena reserva de votos para su candidata pero, sobre todo, para él en el 2018.

No es poca cosa.

El escenario está puesto y los actores listos.

Será una campaña intensa, ruda y muy sucia.

El preámbulo de lo que nos espera en el 2018 y –quizá- las claves para definir características y candidatos para el siguiente año y con ello las opciones de los mexicanos para definir nuestro camino por venir.


*Periodista, comunicador y publirrelacionista


Escrito por: Alejandro Rodríguez Cortés