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El 2 de octubre sí se olvida

El 2 de octubre sí se olvida, cada año la presencia de encapuchados en la marcha por la masacre de Tlatelolco, desvía nuestra atención a lo realmente importante, saber la verdad de lo ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas.

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En los últimos meses algún perverso conserva levantó la piedra y dejó salir a todos los orcos reventadores de marchas. Los hemos visto en protestas contra presuntos abusos sexuales de policías, los hemos visto en marchas feministas a favor del aborto y los vimos esta semana en la marcha del 2 de Octubre.

El Ángel de la Independencia luego de la manifestación en contra de abuso sexual de policías.

Y es que ¿quién podría haber imaginado que las amenazas del presidente Andrés Manuel López Obrador, de acusar a estos encapuchados con sus mamás y abuelas, no iban a funcionar?

¿Quién pudo haber imaginado que la advertencia del presidente de que abuelos y papás les jalarían las orejas y y darían zapes a los ‘anarcos’, no evitarían que volvieran a infiltrar, como cada año, una marcha del 2 de Octubre?. 

Unos minutos después de las 4 de la tarde del pasado miércoles, inició la marcha conmemorativa por la masacre de estudiantes en Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968. 

Los primeros contingentes partieron desde la Plaza de las Tres Culturas por Eje Central, Lázaro Cárdenas, con rumbo al zócalo capitalino, custodiados por el cinturón de paz ideado por la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum.

A los ojos del presidente la estrategia fue todo un éxito, y ve en la Jefa de Gobierno a una gran estratega, casi, casi, del tamaño de Julio César.

Este cinturón de Paz estuvo conformado por 12 mil servidores públicos, y se desplegó a lo largo del recorrido del Contingente 68, para evitar que grupos de encapuchados se infiltraran en la protesta, fracasando con su cometido en algunos puntos. 

12 mil servidores públicos formaron el “cinturón de la paz”.

Y es que desde unas horas antes en redes sociales se reportó la movilización de estos grupos autodenominados “anarquistas”. 

Se registró su presencia en la línea 3 del metro, y  en periférico sur, en la alcaldía Tlalpan, en donde quemaron llantas y bloquearon la principal arteria de la CDMX, antes de partir hacia el zócalo. 

Bloqueos de encapuchados en Periférico sur.

Más tarde en Twitter pudimos ver fotos y videos de actos vandálicos realizados por estos grupos en las inmediaciones del zócalo, quienes llegaron a aagredir a miembros del “cinturón de paz” e intentaron prender fuego a la cara de un periodista.

El fracaso del “cinturón de paz” no se vio reflejado solamente con actos violentos en contra de los funcionarios públicos, sino desde su carente organización en al que permitieron la participación de niños.

No es que el Cinturón de Paz sea una mala idea, pero no puede ser aplicada por el gobierno local para rehuir de su responsabilidad de garantizar el orden y menos exponer a funcionarios públicos sin capacitación para contener manifestantes. 

Este tema del Cinturón de Paz funcionó también para que Morena hiciera uno más de sus actos de simulación, y es que hubo diputados del partido de Regeneración Nacional que se arriesgaron a servir como cinturón de paz, afortunadamente no resultaron lastimados ni violentados. 

Y salieron ilesos porque nada más se pusieron la playera para la foto frente a Palacio Nacional, y no se fueron a meter a las calles en donde se registraron enfrentamientos entre policías y anarquistas.  

Entre los valientes diputados que enfrentaron, de lejitos desde Palacio, a los encapuchados estaban Nazario Norberto Sánchez, Valentina Batres, Carlos Castillo y Lourdes Paz.

La marcha del 2 de Octubre es un grito por la verdad, desde hace 51 años queremos saber lo ocurrido en Tlatelolco, quién dio ordenes, quien dispuso al Batallón Olimpia, quién disparo y sobre todo en dónde están los desaparecidos y víctimas de un régimen cobarde que disparó en contra de jóvenes estudiantes.

No permitamos que los intereses de quienes pagan a estos mercenarios encapuchados, ensucie y desvíe la verdadera exigencia del 2 de octubre, la verdad. 

El 2 de octubre sí se olvida, cada año la presencia de encapuchados en la marcha por la masacre de Tlatelolco, desvía nuestra atención a lo realmente importante, saber la verdad de lo ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas.

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